Lo que sigue es un fragmento del texto La Tiranía de la Falta de Estructuras de Jo Feeman. En esta obra Freeman hace una reflexión sobre las estructuras informales y el elitismo que advierte puede darse a veces en contextos supuestamente asamblearios como las organizaciones o los movimientos sociales. Su análisis se refiere en concreto al movimiento feminista de los años sesenta pero ha sido extrapolado y debatido en la actualidad en relación a éste y otros movimientos. ¿Existen elites en los movimientos sociales? ¿Es compatible el elitismo con las organizaciones sociales?
Comentad este texto en este mismo blog. Podéis comentar el fragmento en sí o todo el texto, como os resulte más fácil y también podéis hacer una reflexión general sobre el elitismo en los movimientos sociales.
El texto completo traducido al castellano puede encontrarse aquí.
“Al contrario de lo que nos gustaría creer no existe algo similar a un grupo sin estructuras. Cualquier grupo de personas que, por razones se une durante un periodo de tiempo determinado y con un objetivo cualquiera, se dará inevitablemente una u otra forma de estructura: ésta podrá ser flexible y variará con el tiempo; tal vez sirva para distribuir tareas equitativa o injustamente y también para distribuir el poder y la influencia entre los distintos miembros del grupo, pero aquella se conformará independientemente de la personalidad, facultades, o intereses de las personas que lo componen. El simple hecho de ser individuos con talento, predisposiciones y procedencias distintas hace que este hecho sea inevitable. Sólo si nos negamos a relacionamos o a interactuar sobre cualquier base podríamos aproximarnos a algo similar a un grupo sin estructura, y no es ésta exactamente la naturaleza de un grupo humano.
Lo anterior quiere decir que, aspirar a crear un grupo sin estructura es tan inútil y engañoso como pretender que existan noticias objetivas, que las ciencias sociales estén libres de valores ó que exista una economía libre. Un grupo laissez-faire es tan realista como una sociedad laissez-faire: la noción de grupo sin estructura se convierte en una cortina de humo que favorece a los fuertes ó a aquellas personas que pueden establecer su hegemonía incuestionable sobre los demás. Esta forma de hegemonía puede establecerse muy fácilmente porque la noción de falta de estructura no impide la creación de estructuras informales; solo lo impide de las formales”...(...)....
....(...)....En la medida en que la estructura del grupo es informal, las normas de cómo se toman decisiones son sólo conocidas por unas pocas, y la conciencia de que existe una relación de poder se limita a aquellas que conocen las normas. Aquellas que no las conocen, o no han sido seleccionadas para su iniciación permanecerán en la confusión o sufrirán la paranoica impresión de que ocurre algo de lo que no tienen plena conciencia.
En la manera que cualquier persona tenga la oportunidad de involucrarse en un grupo o de participar en sus actividades, la estructura del mismo deberá ser explícita, no implícita. Las normas de cómo se toman las decisiones deben ser abiertas y conocidas por todas, lo que sólo ocurrirá si son formalizadas; esto no quiere decir que la formalización de la estructura de un grupo destruya necesariamente su estructura informal, normalmente no ocurre así, pero sí impide que la estructura informal tenga un control predominante, al tiempo que ofrece mejores medios para atacarlas si la gente involucrada no responde a las necesidades generales del grupo.
La falta de estructura es organizativamente imposible....(...)...Un grupo estructurado siempre tiene una estructura formal y, también puede tener una estructura informal o encubierta. Es esta estructura informal, especialmente en los grupos no estructurados, la que crea las bases para el desarrollo de élites....(...)....”
UBICACIÓN DEL EJERCICIO: Comentarios en este mismo post (y blog).
FECHA: 30 de Abril.
5 comentarios:
Hola otra vez, Eva.Yo para no variar, he vuelto a comentar esto en mi blog, por comodidad; así queda todo más ordenado.
Naiara
Como sabemos, Michels incidió en la importancia de la organización para llevar a cabo cualquier acción colectiva. Y no solo para la acción colectiva; cualquier desempeño en sociedad requiere un mínimo de organización. El ser humano desde que nace se ve sometido a un sin número de normas que desempeña y que no cuestiona su existencia, es mas, si se da el caso de una persona que no acata tales normas acaba por recibir la calificación de poseer un “comportamiento desviado”. Poniendo ejemplos sencillos; a la hora de pagar la compra en el supermercado lo normal es esperar y “hacer cola” hasta que te toque el turno de pagar, lo “anormal” sería que todos demandáramos atención al mismo tiempo, los horarios laborales e incluso el ocio..., en general toda la vida en sociedad se dota de unas normas de funcionamiento, tanto escritas como no escritas. Un abogado diría que la vida entera la constituyen las normas, sin exagerar, es cierto que el derecho inunda buena parte de nuestras vidas. Es mas, son las normas no escritas, las consuetudinarias, las que están basadas en la costumbre las mas arraigadas en la sociedad y es que suele entenderse que el derecho formal vienen precedido por la costumbre (aunque no necesariamente tiene que ser así).
Entonces entendemos que se quiera o no se quiera, la vida en sociedad requiere de estructuras sociales mas o menos organizadas, con mas o menos claridad o transparencia en las normas que dirigen su funcionamiento, pero en cualquier caso existen, son reales. En este sentido entendemos al autor cuando habla de “la ideología de la falta de estructuras”, puesto que sean informales o formales, existen.
Los clásicos movimientos sociales trataron de huir de lo que Michels calificó de “ley de hierro de la oligarquía”, esto es, las jerarquías y las burocracias especializadas, la formación de la elite de la organización; renunciaron a la creación de estructuras formales, creyendo que asi se evitaba esa tendencia hacia el liderazgo profesional y el elitismo. El problema es que tal y como apunta Jo Feeman “la noción de falta de estructura no impide la creación de estructuras informales; solo impide las formales” y no solo eso sino que “la noción de grupo sin estructura se convierte en una cortina de humo que favorece a los fuertes o a aquellas personas que pueden establecer su hegemonía incuestionable sobre los demás”. En definitiva, es inevitable la creación de relaciones de poder, tanto en organizaciones organizadas (partidos políticos, organización del Estado...) como aquellas que no lo están formalmente (movimientos sociales, los primeros grupos sindicales, ciertos grupos de interés...) dadas las características de los seres humanos, sociables por naturaleza. Además, esa pretendida falta de estructuras no solo impide la participación (cosa que también puede ocurrir en las organizaciones formalmente estructuradas), sino que tampoco son eficaces para llevar actividad política alguna, la estructura informal les dota de cierta organización pero no lo suficientemente adecuada para desempeñar labores de amplia escala ( nacional o regional). Es este uno de los motivos por los que los partidos políticos suelen tener mas incidencia social que los movimientos sociales, el grado de estructuración formal o informal no evita la formación de lideres y de elites, pero si tiene relación con el fracaso o éxito de los objetivos propuestos.
Hemos llegado a un punto en el que en cualquier ámbito socioeconómico parece inevitable la formación de elites, puede que sea cierto.... Pese a todo y en consonancia con Jo Feeman, lo adecuado en un punto intermedio entre organizaciones formalmente estructuradas y las informalmente estructuradas. La formalidad de las estructuras, al contar con un procedimiento fijo para la toma de decisiones, garantiza hasta cierto punto la participación de todos sus miembros y también es mas democrático en el sentido de que los dirigentes elegidos, dado su carácter de electos, deberán dar cuentas de los actos que realicen, hecho imposible en un grupo informal que no tiene responsabilidad alguna ante el grupo puesto que nadie lo ha elegido formalmente. Claro que esa estructura formal debe saber ser capaz de adaptarse a los cambios y, como decía Michels, no pasar de ser de un medio para lograr un fin a un fin en si mismo.
Las estructuras en los movimientos sociales aparecen en los movimientos sociales como necesidad de dinamizar, sincronizar, y organizar los objetivos de la asamblea. Es evidente que en sistemas asamblearios , el los cuales supuestamente no hay ningún poder de decisión que no sea el que la asamblea concensúe, siempre existen figuras individuales que por su carisma o capacidad de comunicación, consiguen materializar o aprobar las reivindicaciones de este individuo o sección de la asamblea . Es muy difícil pretender que en un colectivo asambleario tod*s sus integrantes tomen partido por igual en sus debates. En la mayoría de los grupos asamblearíos existen personas que aun siendo parte del colectivo no participan en la asamblea activamente, que es el mecanismo de decisión del colectivo, por lo tanto, normalmente, esas asambleas adolecen de una falta de representación global de l*s integrantes del colectivo en la toma de decisiones. Ante esa renuncia, (que en principio seria voluntaria ya que presumimos que esta de acuerdo en lo que se esta debatiendo), a participar en los debates siendo una persona del colectivo, se empiezan a crear estructuras (dinamizadas normalmente por l*s que mas participan) que lleven a cabo la labor de coordinación y organización de los objetivos del colectivo. Es necesaria una dinamización desde el mismo momento en el que el interactuar les obliga a organizarse para alcanzar sus metas.
Estoy muy de acuerdo con la gran mayoria del texto, expresa muy bien la dificultad que existe en los sistemas asamblea ríos para conseguir el pleno consenso de todas las personas integrantes del colectivo o grupo, es pues prácticamente imposible.
Pero de la dinamización y estructuración a la jerarquización hay un gran salto. No es lo mismo dinamizar y presentar esa dinamización como algo susceptible a modificaciones por parte del resto de las personas que limitarte a recibir indicaciones rígidas e inamovibles.
Ey, aquí elititis políticas desde las profundidades del ultramundo. Si quereis leer mi comentario sobre La Tiraní de la Falta de Estructuras sólo tenéis que pinchar aquí: http://elititispolitica.blogspot.com/2007/05/comentario-al-texto-de-feeman-la-tirana.html
La organización es algo inherente a cualquier tipo de grupo de humano que pretende un determinado obejetivo, ya sea para cumplir los intereses de sus miembros o para cumpir objetivos por el "bien de la sociedad".
Por ello, al igual que en cualquier tipo de organización, los movimientos sociales también poseen una estructura, que marca sus normas de actuación. Sin estas estructuras, no se podría llegar nunca a un acuerdo sobre lo que pretende, puesto que muchos individuos primarían sus porpios objetivos a los del movimiento. Se complicaría aún más en el caso de los movimientos internacionales, ya que los valores son diferentes y las situaciones se perciben de diferente manera en función del estado.
Las estrcuturas de los movimientos son de carácter informal, muy diferente a la que podemos observar en un parlamento u organizacion internacional.
Sin embargo, y como señala el Feeman, no es siempre la estructura formal, la que se nos muestra como “legal” la que gobierna los procesos de la organización. Tenemos muchos ejemplos, sobre todo a nivel político, de cómo otros sectores con más prestigio o con más poderío económico influyen de manera decisiva en la toma de decisiones que afectan a toda la sociedad y no a ese grupo determinado.
Por ello, creo que sería necesario que se considere en los estudios la parte de las estructuras informales que "gobiernan el mundo".
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